Quizás tú estabas ahí y yo no me quise dar cuenta, quizás eras tú mi príncipe y no él.
Tal vez no te supe valorar como debía y ahora que no estás me doy cuenta.
Eras tú el que me apoyaba cuando estaba mal, el que me daba ánimos cada minuto, el que me hacía sonreír cuando ni siquiera yo podía.
Me equivoqué. Cometí un error y no sabes cuánto me arrepiento de ello, pero por favor, vuelve.
Ahora es cuando más te necesito, cuando ya me he dado cuenta de que no puedo vivir sin ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario