Translate

domingo, 17 de noviembre de 2013

Los momentos que nunca volverán.

Recuerdo ese día cada instante de mi vida. Tengo en mi mente tu olor desde ese primer día. Me miraste a los ojos y yo no pude evitar quedarme prendida en ellos. Eran especiales; no por su color en sí, sino porque los poseías tú. 
Recuerdo nuestra primera conversación. Todo risas, todo bromas, todo sonrisas, todo halagos, todo abrazos, todo promesas futuras, toda una amistad que con el tiempo desembocó en algo más.
Recuerdo la primera broma. Una pequeña inocentada que al final acabo gustándome hasta a mi. Reías como un enano y yo te seguí. Era inevitable no contagiarse de tu dulce sonrisa. 
Recuerdo la primera sonrisa a la pantalla de mi móvil. No fue por el mensaje, sino por ser tú el mensajero. Necesitaba cualquier estupidez tuya para poder ser verdaderamente feliz y gracias a ti, lo fui enormemente.  
Recuerdo nuestro primer abrazo. Fue espontáneo, sin haberlo planeado. Esos minisegundos en los que pude sentirte más cerca mío que nunca. Ese momento en el que podías oír perfectamente a mi corazón susurrando tu nombre. Esa sensación que recorrió todo mi cuerpo al sentir el contacto de tu cuerpo junto al mio.
Recuerdo la primera foto que quedó grabada en mi mente también. Dos personas con distintos sentimientos, pero ambas unidas por un rectángulo dónde abajo pone el botón eliminar. Habría dado cualquier cosa porque esa sonrisa no desapareciese nunca. 
Recuerdo esas tardes de verano que pensábamos que nunca jamás acabarían. En las cuales la tristeza no formaba parte de nuestra vida. Aquellas que vivíamos una y otra vez y no nos cansábamos de hacerlo.
Recuerdo la primera discusión. Fue una chorrada para los demás, pero una muerte total para mi. No me gustaba estar sin ti. Te necesitaba para seguir adelante.
Recuerdo los primeros regalos. No fue ni un vestido de prada, ni un I-phone, pero fue especial simplemente por el hecho de haberlo hecho por mi. Valoraba más cualquier cosas que me dijeras, que todos los regalos caros de este mundo.
Recuerdo el primer "te quiero" que de tus labios salió. Un día, entre broma y carcajada al fin lo pronunciaste. Yo me limité a estar serena a la vez que te abrazaba por fuera y saltar de alegría por dentro.
Recuerdo la primera canción que al oírla no pude evitar acordarme de ti. La escuchabas a todas horas y yo como una tonta lo hice también, por el simple hecho de sentirte junto a mi siempre.
Recuerdo la primera vez que mis mejillas ardieron por ti. No hiciste nada para los demás, hiciste todo para mi. Tú y yo, el uno frente al otro, mirándonos sin parpadear, sonriendo a la vez que nuestras miradas hablaban. Solamente quería estar contigo hasta el final.
Recuerdo esa noche. La más especial de todas. Esa en la que mis sentimientos salieron a la luz al final. En la cual mis deseos más añorados se hicieron realidad. Fui feliz hasta tal punto de ansiar que el tiempo se parara una vez más. Me daban igual los demás, solo te necesitaba a ti para poder vivir.
Pero con el tiempo estos recuerdos se esfumaron dejando en su lugar a sentimientos y corazones destruidos. El tiempo jugó con nosotros. Nos movió como hojas para luego colocarnos lejos el uno del otro. El destino nos volvió a traicionar.
Sin embargo, a pesar de todo, esos recuerdos siempre estarán conmigo y serán los que hagan que siga siendo feliz, a pesar de que tú no estés junto a mi.


No hay comentarios:

Publicar un comentario