Siempre dije que era una estúpida cría enamorada y hoy lo he vuelto a demostrar.
Me duele no entenderme, no poder saber que es lo mejor para mi.
Nunca podré conocer cuál será la solución a esta enfermedad que yo padezco, una enfermedad que apareció de la nada, una que yo nunca pedí, una que me infectó el día que te conocí.
No consigo encontrar la cura a esta tristeza, a este malestar general que yo siento.
La gente decía que el tiempo es la respuesta, pero van pasando los meses y no mejoro nada.
Cada día que estoy sin ti enfermo más y más. Mi felicidad se apaga por momentos.
Pasan los meses y mi cerebro poco a poco se olvida de tu imagen, de tus facetas, de tus características... Mi memoria se atasca, se obstruye contigo. ¿Y sabes lo que más duele? Que después de tantos días sin verte, no eres igual a como mi corazón te idealizó.
Tal vez pequé de soñadora.
Me dí cuenta que casi no me acordaba de tu voz, esa que en su tiempo hacía estremecer cada parte de mi cuerpo.
Tus ojos se fugaron de mi mente, ya no me veía reflejados en ellos como aquella noche.
Tus labios eran de un color más apagado, más triste.
Nunca llegaré a saber si en realidad fuiste así toda la vida o quizás cambiaste.
Pero lo más gracioso es que a pesar de que mi memoria se olvida de tu aspecto, mi corazón no consigue cerrar la herida que abriste aquel cinco de octubre.
Pues sí, todavía siento todo eso por ti.
¿Soy estúpida? Si.
¿Te odio? Puede.
¿Te quiero? También.
No puedo más, no puedo seguir así.
Me duele querer verte a cada minuto de mi vida pero no poder por miedo a lo que pueda pasar.
Me pegué meses sin saber de ti, meses en los que lloré como una cría pequeña, pero también meses en los que mi corazón no sufría tanto como en aquella época. Cuándo me creí fuerte volví a verte y se me derrumbo el mundo, sin hacer nada hiciste que volviera al principio y lo más duro es que empiezo a acostumbrarme. Empiezo a acostumbrarme a quererte y llorar por ti todos los días, a tenerte en mi cabeza constantemente, a no poder pensar en otro que no seas tú, a no sonreír como una enamorada por otros.
YA NO PUEDO MÁS ¿LO ENTIENDES? NO PUEDO.
No soy fuerte.
No soy perfecta.
No soy de hierro.
No tengo el corazón de hielo.
No puedo. Nunca pude.
Sé que probablemente nunca leas esta entrada y que si la lees dirás que soy una exagerada y que me pongo a la defensiva en seguida. Sé que me considerarás a mi la culpable de tus desgracias y de que esa persona que está en tu cabeza no se fije en ti. Sé que yo nunca ocupé esa parte que tu ocupas y ocupaste en mi corazón. Tan solo quería que el mundo supiera lo que escondo bajo una sonrisa y un "estoy bien, tranquilos".
Y sí, ya me da igual todo, ya me da igual lo que puedas decir. ¿Y que pasa si me desahogo? ¡QUE PASA SI YO QUIERO ESCRIBIR ESTAS PUTAS PALABRAS ENTRE LÁGRIMAS Y LLOROS POR TI! ¡SOY YO LA PUTA CULPABLE DE QUERERTE!
Ya no quiero que me quieras, ya no quiero volver a estar como antes, no no no no y no.
Quiero olvidarme de ti y si para eso tengo que pegarme de cabezazos contra un muro, beber sin parar, fumar hasta caer mareada, saltar hasta que no me queden fuerzas, gritar hasta quedarme sin voz, escuchar a tope la música hasta quedarme sorda da por hecho que lo haré.
¡ME OYES! LO QUE SEA CON TAL DE NO PENSAR EN TI.
Y sí, estoy loca; loca por ti.
Te odio como nunca he amado a nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario