Las once de la noche. Sigues con tus "en línea". Vuelvo a mirar una y otra vez tu foto de perfil. Estás perfecto. parece como si tus ojos no apartaran la mirada de los míos y eso me enamora aún más. Memorizo cada contorno de tu piel, cada poro de tu cara, cada pequita que se deja ver, aunque ya me lo se de memoria. Leo una vez más tu estado.Recuerdo la primera vez que lo leí. No fue hace mucho. Es un tonto emoticono de esos que se utilizan para hablar y sin embargo aún hace que me enamore más de ti. La gente sigue hablándome e intentando que les conteste. Es en vano, no puedo hacerlo si tú no me hablas.
Las doce de la noche. Empiezo a tener sueño pero todavía sigo aguantando. En mi corazón cabe la esperanza que al menos me des las buenas noches y así yo poder ser feliz. Reviso tu última conexión; hace dos minutos. Me da envidia la otra persona con la que estás hablando. Desearía ser yo. Algo en mi interior quiere saludarte, pero el orgullo vence una vez más. Más gente me inicia conversación y tú cada vez estás más abajo. Leo la fecha de nuestra última charla, la última vez que fui verdaderamente feliz. Leo un "te quiero" que se quedó en el aire. No contestaste nada más. Las lágrimas empiezan a aparecer y las piernas comienzan a temblar.
La una de la noche. Estoy en mi cama fingiendo que duermo. No puedo hacerlo sin tus buenas noches. Una vez más miro tu ultima conexión y me odio a mi misma por ser tan dependiente de ti. Mucha gente se ha ido ya a dormir y ya casi nadie me habla. Tú sigues despierto y aún así no me saludas. Lloro otra vez. Vuelvo a sentirme como una estúpida por pensar que me iniciarías conversación. Y aquí estoy, intentando olvidar esta noche, como todas en las que no me has hablado. Me conecto al twitter para ver como le van a los demás. De repente leo un tuit tuyo en el que mencionas a una chica y le acompaña un screenshot de vuestra conversación, esa que tú y yo no hemos tenido. Se os ve muy cariñosos. Tiro en móvil en la cama y doy patadas en el colchón. Grito en silencio. Ahogo mis penas en lloros. Maldigo el momento en el que pensé que me hablarías. Odio a mi corazón por sentir algo por ti. Desconecto el móvil sin despedirme de nadie. Ya me inventaré una excusa mañana. Intento dormir, aunque estoy segura que no serán unas buenas noches sin ti.
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