- Te quiero.
+ ¿Después de todas las veces que lloré porque no me querías? ¿Después de todos los perdones que te pedí aunque no tuviera culpa de nada? ¿Después de todas las sonrisas que desaparecieron de mi cara? ¿Después de todos esos días en los que no salí de mi habitación porque no podía hacer otra cosa más que llorar? ¿Después de todas esas miradas que nunca fueron correspondidas? ¿Después de todas las veces que te dije lo mucho que te quería? ¿Después de todos los recuerdos que atormentaron a mi pobre corazón y que tú olvidaste? ¿Después de cada canción que me hacía recordarte? ¿Después de todas esas frases de reproche que me hirieron en el fondo de mi alma? ¿Después de todos los abrazos que rechazaste? ¿Después de todas esas noches que pasé en vela pensando en ti? ¿Después de todo eso me dices que me quieres? -Le mira a los ojos fijamente.
- Sé que es tarde, que nunca me perdonarás. Sé que fallé. Sé que cometí muchos errores. Sé que no lograré que me vuelvas a querer, pero tenía que decírtelo. Tenía que demostrarte todo lo que siento y ahora que lo sabes, será mejor que me marche. -Se da media vuelta dispuesto a marcharse.
+ No me has entendido. -Le coge de la mano y le invita a escucharle.- Te quería como nadie. Te amé como nunca nadie te amará. Te necesitaba como jamás nadie te necesitará. Eras mi mundo. Pero sufrí. Mucho más de lo que te puedes imaginar. Y aunque la gente me dijera que debía olvidarte, que tenía que mirar hacia adelante, que tenía que encontrar a alguien mejor, yo no podía. Yo solo quería pensar en ti. Yo solo quería mirarte a ti. Yo solo quería encontrarte a ti. La vida no consiguió que mi corazón dejase de latir cuando tú pronuncias mi nombre. Y ahora, después de todo ese dolor que pasé yo sola, después de no sacar más lágrimas porque ya no me quedaban, después de todos los arrepentimientos que al cielo grité; estás aquí, mirándome a los ojos como solías hacer antes, sonriéndome como nunca debiste dejar de hacer. Y aquí estoy yo; llorando de felicidad sin saber muy bien por qué.- le aparta la mirada y se seca unas lágrimas que han aparecido en su rostro.
- Lo siento. Siento haber sido ese estúpido que era antes. Siento no haberte tratado como te merecías. Siento no haberte secado cada lágrima que de esos ojos salía. Siento no haberte callado eternamente con un beso. Siento tantas cosas... pero lo que más siento es que no podamos volver al pasado, que no podamos empezar de cero, que no podamos ser otra vez un "tú y yo" y no un "tú y ellos". Siento que no sientas lo mismo que antes.-baja la cabeza también.
+ ¿Sabes?-la levanta ella.- mi cerebro no para de repetirme una y otra vez que me vaya, que te olvide, que no mereces mi perdón, y sin embargo yo estoy aquí ¿sabes por qué? Porque a pesar de todo el daño sufrido, a pesar de todo lo mal que me lo hiciste pasar, todavía daría mi vida por verte sonreír. -los dos vuelven a mirarse. En ese instante, aparentemente se detiene el tiempo.
- Ahora es cuándo yo tendría que besarte ¿no?-sonríe.
+ Eso solo ocurre en las películas.
- ¿Y que es la vida sino una continua película de la que no podemos salir, de la que no podemos despertar y cuyo argumento lo ponemos nosotros mismos con cada acción que desempeñamos?
+ Es una bonita manera de ver la vida, pero ésta no es igual. Es mucho más dura.
- Por eso debemos mejorarla con esos pequeños detalles que hacen que queramos vivirla.-le coge de las manos.-Tan solo déjame ser el protagonista de tu película.-Se acerca lentamente. Puede sentir su respiración. Puede oír los latidos de su corazón. Puede hacerla suya en cualquier momento.
+ He soñado muchas veces con este momento. Demasiadas.
- Déjame hacerlo realidad.
+ Prométeme que si ésto es un sueño, que si algún día logro despertarme y descubro que no estás en mi realidad, tú, dónde quiera que estés, también te acordarás de este sueño y de esa forma habremos estado más o menos juntos.
- Haré de tu realidad un sueño para que no sea necesario dormir para estar juntos.- le acaricia la mejilla. Se acerca a su cuello mientras le acaricia con la nariz. Su respiración provoca que la chica se estremezca, pero no se aparta. Quiere más. Él, de alguna manera le ha leído el pensamiento y la contenta. Le regala ese beso con el que siempre soñó. Le entrega esa parte de él que siempre ansió.
Y así, después de todo ese tiempo, después de todas las lágrimas que derramaste, después de todas las veces que juraste no perdonarle, descubres que un simple "te quiero" de esa persona te puede volver a hacer caer.
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