Translate

miércoles, 7 de enero de 2015

'Y como si la vida no fuera vida, volviste a mi para rehacerla.'

Y como si mis ojos nunca hubieran existido, o quizás como si nunca tuvieron nada en que fijarse; se posaron en ti, de nuevo.
Y como si mi sonrisa jamás floreció desde tu partida, o tal vez como si mi cerebro no transmitiera a mi boca la orden de hacer una ligera mueca; apareció cual hoja caía de los árboles al inicio del otoño, solamente cuándo tú regresaste. 
Y como si apenas mis piernas se encontraran ágiles, o puede que como si mis músculos se hubieran aliado con mi corazón y dejaran de funcionar desde que desapareciste, me sentí con ganas de correr una maratón, si era preciso para llegar hacia tus brazos.
Y como si mi cuerpo no llegó a irradiar alegría en algún crucial momento de mi monótona vida, o a lo mejor como ni no hubiera albergado ningún sentimiento ajeno al dolor, empecé a chillar con una apariencia semejante a una cría enamorada.

Nunca entendí cómo podía funcionar el corazón. ¿Cómo es posible que ese pequeño órgano rija nuestras vidas? ¿Cómo puede seguir con su cometido después de haber sido apuñalado, destrozado, desquebrajado, roído y asesinado por las miles y miles insidias que tacharon nuestra historia?
¿Cómo podía chillar de amor después de todo lo que ocurrió?
Dios, cómo te amaba... ¿Infinito al cuadrado? ¿al cubo? ¿a la décima? Dudo que el significado de mis latidos se pueda descifrar con una cutre ecuación. 

Y qué decir de nuestro cerebro, ese órgano que constantemente me rogaba olvidarte, aquel que actuaba como mi "Pepito grillo" intentando eclipsar a mi corazón y robando toda mi atención. Era en vano, mi razón dejó de existir cuándo tú apareciste.
Anulabas cada signo de vida, de esperanza, de continuación por parte de mi sensatez. 
Es increíble la cantidad de bajezas que hice en tu nombre...

Yo; mujer dura y fuerte, con coraza sobre ambos lados, surgidora del miedo más profundo que cualquier civil pudiera contener. Yo; frívola y maquiavélica, fría como el hielo y dañina como el fuego... Esa imagen se difuminaba cada vez que te postrabas ante mi. 
Rompías cualquier recuerdo de mi anterior esencia con tan solo un roce de tu cuerpo. ¿Cómo podía ser tan vulnerable? ¿Cómo lograbas tenerme a tu merced tan fácilmente?
Me daba miedo ser tan débil. Me producía pavor todo aquello que despertabas en mi. 
Eras la parte más letal y vivaz de mí. 

Ahora es cuándo teclearía unas burdas comparaciones para que mi lector consiguiera  entender mis sentimientos, pero me es inconcebible; tú eres incomparable, inconfundible, inhóspito, inaudito y cualquier otro adjetivo precedido del prefijo 'in'.

Y como si mis dedos nunca llegaron a pulsar ninguna tecla formulando cualquier mera carta, o probablemente como si nunca yo misma llegara a querer que mis pequeñas extremidades escribieran un nombre que no fuera el tuyo; tuve la necesidad de redactar esto.
Y como si mi boca nunca hubiera besado a nadie, o acaso como si no hubiera tenido lugar en mi cara, te robó un beso, de esos que no se olvidan, que quedan enterrados en nuestra memoria y es repasado con unos segundos de cámara lenta mientras una canción de esas a las que nosotros designamos 'romántica', la acompañara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario