Y sí, llegué a creer que todo eso era real, que tú y yo podíamos llegar a formar una palabra y que esas letras podrían ser invocadas incluso aunque estuviéramos separados por miles de kilómetros, que la música podía ser nuestra voz y que el silencio sería nuestro anhelo, que la mirada llegaría a hablar sola y que las lágrimas solo serían derramadas en los hombros del otro, que el único mundo existente era el que mis pensamientos soñaban y que tú nunca te irías de mi lado, que el mar ahogaría nuestros sollozos y que la luna bañaría nuestros cuerpos unidos.
Y sí, llegué a creer que yo era la fuerte, que podía controlar esto que se está desatando en mi corazón, que podía llegar a ser cabal y que nunca te entremezclarías por mis pensamientos sin mi permiso... que nada fue como aquella época y que yo estoy rota.
Y sí, llegué a creer que no había dolor, que solo sería felicidad, que por una vez sería yo la que tuviera el control sobre mi cuerpo y mis signos vitales, que no te echaría de menos pero... pero el amor es impredecible y yo... yo acabo de ser su próxima víctima de nuevo.
Pero amo que me digas que me amas, que me robes la mirada y mis besos, que cada tontería que haces impulsa a mi corazón a ir a tu encuentro, que mis brazos solo quieren rodear tu cuello y que tan solo permitiría que me tocaran tus dedos.
Pero quiero que me digas que me quieres, que me sonrías y me susurres aquella canción inteligible y después esboces esa mueca para acabar muerta de amor, que mi vida solo es mía si la comparto contigo y que tú te has adueñado de lo único que en su momento me perteneció.
Y sí, llegué a creer que después de estar tanto tiempo juntos podíamos construir un futuro juntos, que me robaras el café por la mañana para acabar enredados entre mis sábanas, que mis vestidos mis zapatos y tu traje fuesen los únicos testigos de lo que ocurriera en esa habitación.
Y sí, llegué a confiar en los finales felices, en que esa estación no sería mi perdición y que juntos podríamos volar a un lugar lejano dónde no cupiera dolor.
Pero por lo que reste de vida yo me la paso contigo, comiendo de tu boca el tiempo que me queda, luchando contra el mundo, contra la marea, contra ellos, contra mis pensamientos, contra todo.
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