Otro día que se suma más.
¿Cuántos van? O mejor dicho, ¿cuántos me quedan?
Lo noto. Siento como cada vez me cuesta más el simple hecho de vivir.
Mis pupilas se entrecierran, mi voz se apaga y se quiebra en un leve suspiro, mi razón se muere por momentos, mi corazón se retuerce y se destruye con tan afán por ello que soy incapaz de impedirlo.
¿Quién es esa chica que aparece reflejada en el espejo? ¿Es correcto asignarle el pronombre ´yo´? ¿De verdad en esto me he convertido? Joder, daría mi piel entera solo por rozar tu cuerpo una vez más.
¿Dónde estás? ¿Dónde te fugaste con todos mis signos vitales? ¿Por qué te llevaste con mi vitalidad y no mi figura? ¿Por qué no me protegiste esta vez? ¿Por qué me mataste sin hacerlo? ¿Por qué elegiste para mi la muerte más dolorosa que cualquiera de tus víctimas sufrió?
Vuelve. Te ordeno que vuelvas. Te ruego que vengas. Te imploro que regreses. Te insto que vuelvas a salvarme de ti. Te suplico que me cures. Solo una vez más. Hazme ir del cielo a los infiernos con un ligero movimiento. Resucítame y mátame al mismo tiempo. Consigue que mi mente no piense en nada y en todo a la vez. Logra que mis labios te echen de menos y más constantemente.
Mis neuronas ya no funcionan correctamente. Mi cerebro sólo repite una cosa... tu maldito nombre, ese que hace que toda mi piel se erice y acabe en unas manos que ansían tocarte.
Dios mio, estamos locos. Locos el uno por el otro. Locos el uno por el uno y el otro por el otro. Locos cada uno con su esquizofrenia. Locos tú y yo, sólo tú y yo.
No puedo más. Tu veneno definitivamente no tiene cura. Ya no hay quien lo pare. Me siento débil. Débil cuándo tú me miras. Débil cuándo me sonríes. Débil cuándo me acaricias. Débil cuándo me consuelas en tus brazos. Débil cuándo me secas las lágrimas. Te lo pido de rodillas, mátame ya.
Bésame y hazme tuya. Acaba conmigo. Tan solo así podré ser feliz. Asesiname. Rásgame el corazón. Atraviesa mis entrañas con tu suave tacto. Revienta mis tímpanos con tu melodiosa voz. Desgárrame los labios con tu fina boca. Destroza mis pupilas con tus hermosos ojos. Hazlo ya.
Tu veneno se va extendiendo por cada parte viva de mi. Noto como recorre cada una de mis venas. Ya no tengo sangre, ni glóbulos rojos y por supuesto ni glóbulos blancos. Ellos se esfumaron cuándo tus dedos acariciaron mi cuerpo.
Segundos. Esos segundos en los que mi alma se deshace del resto de mi y va en tu búsqueda. Conseguiste lo que el demonio siempre ansió. Hasta le venciste a él. No había otra salida, tú fuiste el premio que me prometió a cambio de otorgársela a él... y aún así... es tuya, como todo de mi.
Segundos. Esos segundos en los que mi cuerpo se apaga y solo me queda decir que fuiste lo más cabal y consciente de mi.
Segundos. Esos segundos en los que la vida desaparece ante mi y solo me queda decir que...
No hay comentarios:
Publicar un comentario