No podemos estar juntos. Nunca lo hemos estado y por supuesto en ningún momento llegaremos a ser algo más de lo que ahora somos.
He preferido empezar contando la realidad, hablando de esta situación tan atípica, extraña, angustiosa, tormentosa y demás sinónimos que puedan corroborar el desasosiego que sufre mi corazón.
No, no seré yo la que duerma cada noche a tu lado después de habernos entregado apasionadamente, la que te regale una sonrisa cada mañana al despertar ni la que tire el café por el suelo cuando me cojas en brazos para besarme.
No, no seré yo la que te abrace cuándo lloras, la que se acurruque en tu pecho para que le acaricies delicadamente, la que te implore que la protejas con tan solo una mirada... una mirada que se ahoga en el vacío de mi corazón.
No, no seré yo la que te haga reír como un loco a carcajadas, la que te haga gritar de placer entre las sábanas, la que comparta contigo algo más que su aliento...
No, yo nunca podré ser algo parecido a una novia corriente, por el simple hecho de que nosotros no somos normales, no actuamos dentro de la lógica que se ha ido tejiendo con el paso de los años, ni nos queremos siguiendo la definición que cuantiosas parejas dotan a la palabra "amar".
Nosotros somos esos que se aman, se necesitan se idolatran, se desean pero que es incognoscible para ellos. Somos de los que forman uno pero prefieren ser dos. Somos de los que tan pronto discuten, se gritan, se odian como que al rato nos arrepentimos pero jamás lo reconocemos. Nos odiamos por no poder vivir el uno sin el otro pero el orgullo es demasiado fuerte y ya ha construido su barrera, esa que nos prohíbe adaptar nuestro cuerpo a las curvas del otro.
No podemos estar juntos. Nunca lo hemos necesitado y por supuesto en ningún momento llegaremos necesitarlo.
¿Para qué?
Nosotros somos frívolos y mezquinos; jamás aceptaremos que nos amamos hasta tal punto de volvernos dementes.
Qué más dará que todo; el destino, la vida, la lógica, lo innato, lo común impere en nuestra relación si nosotros... nosotros somos dos estúpidos que prefieren sufrir porque el placer de poseernos ha sido suplantado por el placer de matar lentamente a la persona que más odias; yo.
Pero no importa, sé que en la hipótesis que explica nuestra conducta hay ingentes cantidades de errores que hacen que me ames, que me anheles.
No podemos estar juntos. Nunca lo hemos deseado y por supuesto en ningún momento lo desearemos.
Yo solo quiero ver como sufres por no ser yo la que está a tu lado, por no ser tú el que me acompaña; el que me retira la espuma del café de mi boca; el que me hace estremecer de la manera más tonta. Solo quiero que sientas lo mismo que siento yo cuándo te veo a lo lejos con ella, y sé que tú también lo experimentas; el dolor de que dos almas gemelas se desamparen.
No podemos estar juntos. Nunca lo hemos suplicado y por supuesto en ningún momento los suplicaremos.
Te quiero a mi manera. Te quiero un poco y un mucho. Te quiero nada y te quiero todo. Te quiero normal y extraño. Te quiero solo de la forma que tú y yo entendemos. De esa que no explica ni corrobora nada, que tan solo siente pero siente muy incipientemente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario